
Podrás marcharte cuando quieras,
podrás huir al fin del mundo,
dirás que me odias,
y quizás dirás que no me conoces.
Podrás cambiar tu persona,
y podrás cambiar hasta tu nombre.
Podrás besar otros labios,
y tratarás de quererlas a ellas,
pero después de todo lo pasado,
después de todo lo vivido,
me tendrás tatuada en tu alma
y en todos tus sentidos,
no podrás saborear otra piel,
y aunque quieras olvidar mi nombre
siempre en tu mente estaré,
porque fui yo quien te enseñó el significado de:
"amé, sufrí y lloré".
Conmigo tu corazón se abrió y
conmigo también sufrió,
pobre de ti, pobre amor,
que aunque busques y creas encontrar,
te darás cuenta que jamás a otra amarás.